
Cuando el ser humano y la naturaleza están en armonía, podemos disfrutar de ella en todo su esplendor porque respira tranquila. Sus elementos irradian belleza. Pero cuando entre nosotros surgen vibraciones negativas, nos maltratamos y la maltratamos, abusando de su generosidad, entonces la naturaleza se queja.
Si el ser humano hace caso omiso de sus avisos y, desafiante, le planta cara retándola, entonces, indignada, llama a sus cuatro elementos, y desplegando todo su fuerza, se unen aire, agua, tierra y fuego...
Y su fuerza dormida despierta implacable.
Se desata una tormenta de emociones. Llega STORM. Empieza la Tormenta.